CONCLUSIÓN.



Siempre estuvo claro que quien esta al frente de una clase, posee el mínimo de conocimiento sobre la materia que dicta, pero como señala Philippe Meirieu “soy docente porque estoy motivado por el deseo de convencer, de transmitir […] el deseo de compartir, la alegría de comprender” y para tener éxito en tal empresa es necesario una exitosa comunicación. Esto requiere que el binomio docente-alumno hable el mismo “idioma”, tenga ese “ida y vuelta” indispensable que mantenga a ambos enganchados y disfrutando la tarea. Para ello, el alumno no debe ser un extraño, alguien que habla otra lengua, un extranjero, debe ser considerado como propio. Porque, y citando nuevamente al pedagogo frances “la transmisión no existe fuera de la comunicación”.

Comentarios

Entradas populares de este blog